PRESENTACIÓN DE LIBRO: POQUITA FE DE AUGUSTO RUBIO ACOSTA
El Centro Cultural de la Universidad Continental invita al público en general a la presentación del libro Poquita Fe, del poeta y Comunicador social Augusto Rubio Costa. Este libro, reúne en él poesía y vida, desesperación y escritura. El texto será presentado por Jaime Bravo, Enrique Ortiz, Jorge salcedo y Jair Pérez Brañez. La cita es este jueves 11 de marzo a las 7:00 pm. En la Sede Central, Calle Real 125 Huancayo. El ingreso es libre.
Poquita Fe:
“Poquita Fe”, del poeta y Comunicador Social Augusto Rubio Costas, desde sus hórridos sueños, augusto, con la presente reunión poética de sus libros, cumple con hacernos ver dos planos simbólicos de la experiencia humana: el primero es una especie de travesía por lo intemporal, por cuestiones metafísicas como el amor, la muerte, la belleza, la poesía. Y el segundo –el exterior- con seres entrañables, a modo de testimonio, en el que se funde el quehacer poético de la existencia con los problemas sociales, los conflictos humanos, aunque siempre con esa tónica de ir más allá de esta realidad. Es por eso que, luego de leer poquita fe, no sólo hemos sentido el haber abordado un tiempo y un lugar, sino también un espíritu que se ha tomado en serio este viejo oficio de la palabra y el silencio. (Miguel Ildefonso)
Augusto Rubio Acosta:
Augusto Rubio Acosta (Chimbote, 1973) es narrador, poeta, cronista, blogger, twittero todo-terreno y comunicador social egresado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha recibido el Premio Nacional de Periodismo 2007(categoría crónica) que organizó el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), y el Premio Nacional de Periodismo CVR + 5 (categoría reportaje escrito), organizado en 2008 por el Consejo de la Prensa Peruana.
JUEVES 11, SEDE CENTRAL, CALLE REAL 125, 7:00 P.M. INGRESO LIBRE SE RUEGA SU DIFUSIÓN
viernes, 5 de marzo de 2010
VIDEO FORO CONTINENTAL “CIUDAD DEL SILENCIO”VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LAS SOCIEDADES
El grupo 8 de Amnistía Internacional - Huancayo y El Centro Cultural de la Universidad Continental, en el marco celebratorio al Día Internacional de la Mujer, invitan a todo el público al video foro: Ciudad del silencio: “Violencia contra las mujeres en las sociedades”. Un espacio para la reflexión en torno a el maltrato y la violencia contra las mujeres, el cual será abordado por intelectuales y activistas de derechos humanos. La cita es este Martes 9 de marzo, a las 7:00 pm. en la Sede Central, Calle Real 125 Huancayo. El ingreso es libre.
Ciudad del silencio (Bordertown) De: Gregory Nava. EEUU., 2007, 115 minutos.
Lauren Adrian una ambiciosa periodista de Chicago que quiere convertirse en corresponsal en el extranjero, ya que se imagina trabajando desde Iraq y transmitiendo una gran historia. Sin embargo, su jefe la envía a Ciudad Juárez, México, para cubrir los asesinatos y desapariciones de cientos de mujeres, la mayoría empleadas de las "maquiladoras", unas fábricas mejicanas situadas en la frontera con Estados Unidos en las que se montan componentes electrónicos para dicho país. Lauren nunca se hubiera imaginado lo que le esperaba en Ciudad Juárez. Mientras está allí, visita a su antiguo colega, Díaz, quien regenta un pequeño periódico local. Lauren y Díaz se ven involucrados en un oscuro mundo de asesinatos e intrigas mientras Lauren lucha por salvar de sus asesinos a una chica de la ciudad. El estremecedor viaje llega al punto más crítico cuando Lauren tiene que intentar salvar su propia vida en una ciudad llena de mentiras, intrigas y apoyo oficial de las mismas.
MARTES 9, SEDE CENTRAL, CALLE REAL 125, 7:00 P.M. INGRESO LIBRE
Viena, en 1900. Stefan Brand, un famoso pianista, recibe una carta de una mujer con la que estuvo, tiempo atras, íntimamente ligado y a la que ya casi no recuerda. Lisa es para él una desconocida; algo que no ha dejado huella. Y, sin embargo, Lisa si es el recuerdo y la nostalgia de aquel joven músico que conoció cuando ella era todavia una adolescente y del que fue una acompañante circunstancial, muy pronto marginada cuando llegaron los éxitos.... Stefan, un famoso pianista y crápula de ciudad, recibe una carta de una mujer que conoció tiempo atrás pero que ahora apenas recuerda. En ella, dicha mujer le confiesa cómo se enamoró de él años atrás y todos los encuentros y desencuentros que han marcado sus vidas desde entonces.
LUGAR Y DIA DE PROYECCIÓN:Auditorio de la sede central, calle Real 125 - HuancayoLunes 08 de Marzo – 7:00 PM.
A time to love and a time to die (1957) es la historia de John Gavin, que llega de permiso a Berlín desde el Frente del Este. La casa de sus padres ha sido bombardeada. Por casualidad se encuentra con Liselotte Pulver, a la que conoció cuando eran niños. Como ambos están desesperados y solos empiezan a enamorarse.
El título de la película le va bien: Tiempo de amar, tiempo de morir. Es tiempo de guerra, evidentemente tiempo de morir. Y en Douglas Sirk, donde hay muerte, bombas, frio y lágrimas puede desarrollarse el amor. Liselotte Pulver ha plantado perejil en el alfeizar de su ventana, única huella de vida entre los escombros. Desde el principio es evidente que John Gavin morirá al final y en cierto modo su muerte no tendrá que ver nada con la guerra. Una película sobre la guerra tendría que ser diferente. Esta es una película sobre una forma de ser. Sobre la guerra como circunstancia y terreno para el amor.
Si estos mismos personajes, Liselotte Pulver y John Gavin se hubiesen encontrado, por ejemplo en 1971, se habrían reído, se habrían dicho: "¿Qué tal?", ¡Qué coincidencia!"; y ahí habría acabado todo. En 1945 su amistad puede convertirse en un gran amor. Y es verdad. El problema no es el amor. Los problemas se plantean en el exterior. En el interior dos seres pueden sentir ternura el uno por el otro. Por primera vez en Douglas Sirk vemos un amor normal y a personas que no tienen nada de excepcionales. Miran con ojos sorprendidos lo que pasa a su alrededor. Todo les parece incomprensible, las bombas, la Gestapo, la locura. En tal situación el amor es la menos complicada de todas las cosas, la única que es posible comprender. Y se cobijan en él. Pero no quisiera imaginar lo que les habría sucedido si John hubiese sobrevivido a la guerra. La guerra y sus horrores no son más que un decorado. Nadie puede hacer una película sobre la guerra en sí misma; lo importante podría ser la forma en que las guerras empiezan, lo que producen en las personas, lo que dejan tras de sí.
Esta no es una película pacifista; no pensamos ni un segundo: "Sin esta sucia guerra todo iría bien", ni nada por el estilo. La novela de Eric Maria Remarque Tiempo de amar, tiempo de morir es pacífica. Remarque dice que sin la guerra su amor sería eterno. Sirk dice que sin la guerra no habría amor en absoluto...
Forista: Jorge Valencia Jorge Alberto Valencia peñaloza nació en Huancayo, el 30 de enero de 1979 Cinéfilo apasionado, amante de la naturaleza y aficionado a practicar deportes, desde pequeño mostro interés por el cine. A raiz de la película psicosis de Alfred Hitchcock empieza su pasión por cine clásico en generos como terror, wester, cine negro y el screwball comedy que se da en los años 30 -40. Ademas es autor del Blog www.cinewanka.blogspot.com Actualmente cursa la carrera de Ciencias y tecnologías de la comunicación en la universidad Continental de ciencias e ingenierías.
LUGAR Y DIA DE PROYECCIÓN: Auditorio de la sede central, calle Real 125 - Huancayo Lunes 01 de Marzo – 7:00 PM.
miércoles, 17 de febrero de 2010
CINE FORO CONTINENTAL
Belle de jour
Sinopsis: Severine (Catherine Deneuve) es una joven esposa muy enamorada de su marido Pierre (Jean Sorel), un joven y exitoso cirujano. Sin embargo la virtuosa y tímida Severine, oculta bajo su irreprochable fachada una perversa red de instintos bizarros y sadomasoquistas que ansía satisfacer desesperadamente. Lo que la lleva a entrar a un burdel a escondidas de su marido, para convertirse en la prostituta más codiciada por la exclusiva clientela que lo frecuenta y donde es conocida como belle de jour (bella de día), ya que sólo aparece antes de la caída de la tarde, para luego reencontrarse con su marido y continuar con su feliz vida de casada.
Forista: Marlon Zenteno Marlon Eduardo Zenteno Mayorca nació en Huancayo, el 21 de enero de 1987 y desde que tuvo uso de razón se inclinó por las artes y las letras, dedicándoles tiempo, esfuerzo e interés, pese a su fragilidad de salud y sus constantes conflictos emocionales. Luego de una temporada consagrada a la bohemia y a la experimentación creativa, decidió seguir estudios formales. Actualmente cursa la carrera de Ciencias y tecnologías de la comunicación en la universidad Continental de ciencias e ingenierías. LUGAR Y DIA DE PROYECCIÓN: Auditorio de la sede central, calle Real 125 - Huancayo Lunes 22 de Febrero – 7:00 PM.
Desde sus inicios, la poesía quechua en el mundo andino se ha adaptado al formato bilingüe. Recopilada de la tradición oral y popular o escrita como creación individual, su difusión es casi impensable si no se dirige tanto al público monolingüe en español como al bilingüe en quechua y español.Por razones obvias de alfabetización, el monolingüe quechua queda, pues, excluido de este circuito de posibles lectores, aun cuando los poemas se publicaran sólo en quechua como en el caso excepcional de las poesías de Alencastre (Killku Waraka). Sin embargo, no es extraño hablar de poesía quechua a pesar de que el lector real en esta lengua ni siquiera existe. No solamente los monolingües quechuas son los grandes excluidos de poder leer en quechua, sino también los bilingües en quechua y español porque, aunque quechuahablantes y nativos en su mayoría, adolecen de la misma limitación: la falta de entrenamiento en la lectura y escritura en quechua. A todos estos analfabetos en quechua, a quienes el sujeto poético de numerosos poemas les convoca e invoca en su discurso, pero que todavía no se constituyen en lectores reales, Martin Lienhard los llama lectores del futuro[1]. Si tampoco los bilingües están en condiciones de leer con la facilidad y la comprensión con que se lee en español, ¿quiénes leen los textos poéticos en versión quechua? Me temo que nadie, ya que todo quechuahablante educado termina leyendo la versión española de los poemas, por falta de costumbre frente a la comodidad de hacerlo en español o por no sentirse perdido entre la maraña léxica de las numerosas variantes dialectales que tiene el quechua. A estas inconveniencias se suma la caótica escritura, escrita sin ninguna consistencia alfabética, como se le ocurra o le dé la gana al autor. ¿Cuál es, entonces, la razón de ser de los poemas en versión quechua? Algunos dirán que es pura nostalgia frente a la lenta, pero progresiva marcha del quechua camino hacia su extinción. Otros, los propios poetas, quienes escriben en quechua con la misma convicción, seguridad y comodidad con que lo hace un poeta en cualquier lengua de larga tradición escrita, creen que es posible, por lo menos en el caso de los bilingües, formar lectores a fuerza de incentivar la creación poética y la diseminación de textos, aunque no haya la facilidad de una educación formal ni se tenga el apoyo político necesario. Lo cierto es que, al margen de lo que puede ocurrir con este propósito de crear lectores, la poesía quechua hoy en día es bilingüe de una manera muy singular: escrita en quechua y leída en español[2].
Nadie hasta ahora ha trabajado las implicancias de esta operación lingüística y literaria tan obvia y tan apasionante. Creo que sería interesante que se investigara a fondo la manera diglósica en que funciona el circuito de in-comunicación literaria entre el poeta quechua, la traducción de sus textos y el lector bilingüe o monolingüe en español. En el plano creativo, el poeta y cantor Ugo Carrillo intenta superar esta realidad esquizoide y propone, también a través de su propia poesía, las alternativas posibles para conseguirlo. En otras palabras, dentro de un mundo fértil de poesía quechua bilingüe que hasta este momento no contaba con un poeta en dos lenguas y desafiando muchos patrones y prejuicios establecidos, Carrillo pone en práctica su propia propuestay se convierte en el primer poeta bilingüe quechua-español. Es cierto que hay escritores bilingües, especialmente narradores en español y poetas en quechua. José María Arguedas fue uno de ellos y con él muchos otros, tanto antes como después de su generación, quienes establecieron la tradición de ser narradores en español al mismo tiempo que oficiar de poetas en quechua. Pero, un poeta que, como Carrillo, intentara escribir en quechua y español a la vez, con similar destreza y facilidad en ambas lenguas, no había surgido sino hasta ahora[3]. Nadie puede negar que, por lo inverosímil que antes parecía publicar sólo en quechua, la mayoría de los poetas se viera obligada a traducir o hacer traducir sus poemas del quechua al español. Este recurso, el único que por entonces le prometía al poeta quechua la posibilidad de llegar a ser leído, hizo también que surgieran traductores: algunos, traductores de la creación de otros poetas y otros, en mayor número, traductores de sus propias poesías. Arguedas difundió con éxito su poesía quechua a través de la traducción. Él mismo fue un excelente traductor de textos quechuas tanto de tiempos coloniales como de épocas contemporáneas, textos en prosa y también en verso[4]. Dejó además que otros le tradujeran alguno de sus poemas con gran acierto[5]. Así, a partir de la experiencia de Arguedas, se vive en el Perú, al mismo tiempo que en los países vecinos de Bolivia y Ecuador, el resurgimiento de poetas en quechua, pero también se experimenta la aparición de otro tipo y grupo muy original de poetas: los poetas traductores. Los poetas traductores son aquellos que aparte de ser poetas, ya sea en quechua o español, traducen de manera impecable poemas quechuas de producción propia o ajena al español. La traducción poética hecha por ellos supera en todo sentido a las mejores versiones de traductores sin ninguna experiencia creativa y, además, ha logrado la consolidación de la poesía bilingüe bajo el respaldo seguro de un abundante corpus de textos en quechua y español. Lo que no puede es, por principio, igualarse al original quechua. Tampoco el recurso de la traducción como estrategia de difusión parece haber contribuido a fomentar la lectura de la poesía quechua en sí. Al contrario, si bien facilitó derrumbar el cerco del aislamiento en el que se encontraba la actividad literaria en quechua y luchó por el reconocimiento literario en ciertos ámbitos poco tradicionales de la cultura letrada, también ha servido, aunque sin habérselo propuesto jamás, para desviar con eficacia la atención del lector bilingüe hacia la traducción, alejándolo de todo contacto directo con el original quechua y haciendo más bien que éste se reduzca al plano de lo decorativo en las publicaciones. Por tanto, los textos en quechua no tienen valor propio ni son independientes porque la versión traducida ha pasado de ser un recurso paliativo a desempeñar el papel de texto original. Esta situación es la que el proyecto poético de Ugo Carrillo intenta mejorar. Sin, necesariamente, sustituir a los poetas traductores ni desplazar sus textos del quehacer literario, la poética bilingüe de Carrillo trata de avanzar un paso más en la lectura y escritura quechua mediante la participación activa de poetas bilingües que escriban en las dos lenguas por igual y que sus creaciones literarias en una y otra lengua no sólo sean independientes entre sí, sino que se publiquen sin que la versión quechua se encuentre a merced de la otra para asegurar su recepción. De modo que el reto de Carrillo es doble: hacer que la poesía quechua se escriba y se lea verdaderamente en quechua, pero que el poeta quechua también lo sea en español.
Leer a Carrillo puede resultar una experiencia inolvidable por múltiples razones. El propósito de sus poemas llena un vacío tan milenario como la cultura misma en el mundo andino. Es como si, al fin, uno lograra salir de ese traumático vacío en el que se hundió Atahualpa e intentara no sólo leer, sino gozar de la lectura en quechua. Entre un poemario y otro, en medio de un itinerario de poemas y canciones, en un trayecto interminable entre el español y el quechua, uno reflexiona con Carrillo y pronto llega a la inevitable conclusión de que los prejuicios lingüísticos de siglos a favor de las bondades artísticas de una lengua frente a la otra deben quedar atrás. Ya no hay ni lengua extranjera ni bárbara en los Andes. El quechua y el español son tan legítimos y andinos como nosotros mismos. Es hora, pues, de apreciarlos por igual,de escribir y leer en ambas lenguas como lo hacemos al cantar[6].
Hay, felizmente, muchas formas de leer un texto. La que mejor aproxima al poemario Baladas…[7] es leerlo como si se tratara de un cancionero andino, cancionero anclado, por supuesto, en dos tradiciones: la andina en quechua y la española. En la tradición española de los cancioneros se encuentra, desde la época medieval, lo más rico de la picardía, la sátira política, el humor erótico y la ironía social que, sin servir directamente de intertexto, se hace eco de su legado histórico y le pone ese sabor de acervo popular oral en las composiciones de Carrillo, así como le estampó en su momento el sello erótico y burlón muy fácil de reconocer en las matarinas y otras canciones populares del Perú. Por otro lado, el cancionero andino desplazó de la circulación a los catecismos y devocionarios, llegando a batir el récord de venta en librerías y kioskos de periódicos y revistas para, después, ir a ocupar un lugar especial —el reservado para la Biblia— en las bibliotecas privadas o servir de biblioteca familiar con la selección de un gran repertorio de canciones en tan solo un volumen. Pero este cancionero no se quedaba sólo en casa, era una biblioteca que no conocía fronteras porque también viajaba en la alforja de los arrieros, en la bolsa de las mujeres negociantes y en el bolsillo de escolares y bohemios. A todos ellos, a la familia en casa, al arriero en los caminos, a las mujeres negociantes en los mercados y a escolares y bohemios en las serenatas, les servía de compañía y les sacaba de apuros al devolverles la letra de las canciones a la memoria cuando más las necesitaban. Adaptar la letra de las canciones según la ocasión, cambiarles el nombre de pueblos y mujeres a quienes se dirigían, era el trabajo sutil de los intérpretes, amantes o viajeros para conquistar el amor deseado. Por otra vertiente, se suma a la riqueza de los cancioneros la dinámica social de las canciones quechuas que aprovecha carnavales, fiestas y cantinas para afilar su ironía y, sin ningún respeto ni compasión, burlarse de todo cuanto se le cruza por el camino. En el libro de Carrillo se encuentran amalgamadas todas estas tradiciones a las que el autor, con la sensibilidad de un cantor y poeta bilingüe, recurre para componer su poema canción y consagrarse como compositor literario (“poeta áulico”) más que como poeta tradicional. No es gratuito que del título (Baladas…) al colofón (“Violín de Ishua”) esté presente el mundo del canto y la música, ni es pura coincidencia que las once primeras composiciones se titulen “Tiempos al son…” y formen el primer apartado bajo el título de “Al son de los tiempos”. Aunque en el medio se intercalen algunos versos con otros motivos, la estructura, el tono, la voz, el estilo y la función que parece cumplir el poemario en su conjunto sitúan al lector frente a un indio deslenguado que, en un español andino, lanza, como si se tratara de un Guamán Poma de Ayala de estos días, diatribas a diestra y siniestra. Esta postura puede despistar al lector al principio, confundirlo, haciéndole creer que se trata de un libelo, pastiche o panfleto de mal gusto, estéticamente poco trabajado, con el propósito de desacreditar a gente que no le gusta y adular a la que le cae bien. A través de una lectura creativa, poniéndole música de fondo en la mente, buscando un ritmo diferente para cada poema según el contexto, se habrá llegado a interpretar el poemario cancionero. En definitiva, si lo original de este libro está en que el autor hace de compositor, el poema de canción y el libro mismo de cancionero, no es ilógico pensar que para cerrar el circuito el lector haga de intérprete y cantante. Además, el éxito de una canción depende tanto del compositor como del intérprete. El compositor hizo lo suyo, veamos lo que puede hacer el lector intérprete.
Otra cosa totalmente distinta es Yaku-unupa yuyaynin[8], poemario con el cual Carrillo cierra el período de resurgimiento en la historia de la poesía quechua e inaugura el principio de una nueva forma de hacer poesía. Se cierra la poesía quechua accesible, sencilla, hasta condescendiente con las limitaciones lingüísticas del lector. Al poeta de esta etapa le interesaba ser alguien conocido, leído a como diera lugar en el reducido espacio de las letras o al menos en el núcleo íntimo de sus amigos. Explotaba con creces el tema amoroso, casi nunca le faltaba el tono nostálgico de la violenta destrucción del mundo andino, de pérdidas, despedidas y ausencias, ni dejaba de realizarse, sobre todo con las obras de José María Arguedas y Eduardo Ninamango, como el manifiesto triunfal de la invasión andina a las ciudades. Por eso, con la consigna en mente de reivindicar la lengua y la literatura quechuas, el poeta acomodaba, trasladaba con mucha creatividad literaria el caudal inmenso de leyendas, mitos, canciones, hasta refranes y dichos populares a la mentalidad de esa gente y en la medida en que la escritura se lo permitía. Este poeta era un mediador cultural por excelencia y, aunque haya logrado escribir poesía de cierto valor literario, jamás reflexionó poéticamente sobre las posibilidades de la escritura creativa en quechua ni aprovechó al máximo los recursos expresivos que le ofrecía el quechua como lenguaje. En Yaku-unupa yuyaynin se plasma en toda su magnitud este esfuerzo que hacía falta.
Yaku-unupa yuyaynin ritualiza la naturaleza misma de la escritura. La poesía quechua moderna era en mi opinión una escritura de mitos y rituales[9], hasta que ahora, a partir de la subversión poética que acaba de efectuar Carrillo, se realiza más bien como la ritualización de la escritura. Carrillo manipula la escritura alfabética, logrando convertirla en un instrumento mágico en todo sentido. Esta escritura ritualizada ya no es más la escritura, sino su escritura y la del mundo andino (“qillqakuna”). Escrita en el reverso de los pétalos multicolores de la flor de papa (“Papachanchikpa waytan uqllu waqtachanpi qillqakuna”) o en las traviesas y radiantes alas de las mariposas (“pillpintuchakunapa raprachanpi”), renuncia al papel, a la letra y a la pluma como las únicas formas de escritura. Mientras uno va leyendo los poemas, la imagen de la escritura en sí se transforma sutilmente en una escritura natural, viva, cuyos signos obedecen a designios cósmicos y su origen se remonta a la antigüedad mítica. La escritura se vuelve un ser que nace, muere, siente, padece, se multiplica. El poeta, a través de la voz poética que, al parecer, es el eco de un viejo amauta o quipucamayoc, no sólo sabe cómo descifrarla, sino que puede hacerla parir: “qillqayta wachachillarqa”. Algo parecido hace este poeta con el lenguaje. Su lenguaje literario se materializa mediante la reorganización profunda de las raíces y el andamiaje aglutinante del quechua en busca de lo desconocido, se estructura como si en los poemas se tratara de orquestar un concierto barroco que convierta al hombre andino y su mundo mágico en signos, voces, ecos, palabras, metáforas de un abanico de múltiples significados. Por todo ello, dentro del marco de la tradición poética quechua, Carrillo experimenta a la vez lo que Arguedas hizo con la escritura en su última y póstuma novela y Vallejo, con el español en su poesía vanguardista. Si, por suerte, el futuro de la poesía quechua se cumple, Yaku-unupa yuyaynin será un texto clásico: la primera oda a la madre papa y a los dioses montaña.
[1]Lienhard, Martin. “La última novela de Arguedas: Imagen de un lector futuro”. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. 12 (Lima, 1980): 177.
[2] En un trabajo terminado en 1992 y publicado recién en 1995, yo decía que “grande fue mi asombro cuando, como hablante nativo de uno de los dialectos quechuas, no pude descifrar con cierta comodidad el contenido de esos textos escritos.En la lectura de los cuentos todavía podía dejarme llevar por el recuerdo y transportarme, ayudado por la escritura, al mágico mundo de los animales humanizados, de los condenados en pena y de los personajes míticos en lucha que protagonizaban diversas acciones en los relatos orales. La poesía quechua escrita, en cambio, no llegó a compensar, pese a su estrecho vínculo con la forma oral, la fuerza lírica que los cantos habían dejado en mí. Acabé leyéndola en versión traducida, tentado y traicionado por la larga tradición escrita del español. A partir de la experiencia de aquella anécdota poco común, pero probablemente familiar a muchos lectores hispano-quechuahablantes como yo, un bilingüe educado en castellano y bajo el modelo occidental, asumí que la poesía quechua escrita era una poesía escrita en quechua para ser leída en español y, si cabe la expresión, que en quechua el canto era canto y la poesía, poesía sin mediación ni posible sustitución” (Noriega, Julio. Buscando una tradición poética quechua en el Perú. Miami: North South Center University of Miami, 1995, p. 16).
[3] El chalhuanquino Fredy Roncalla, poeta y artesano que radica en New Jersey, viene escribiendo desde hace un buen tiempo poesías y ensayos en versión trilingüe. Su propuesta poética merece un estudio detenido.
[4] Entre otros textos, Arguedas tradujo numerosas canciones quechuas para su primer libro (Canto kechwa. Lima: Compañía de Impresiones y Publicidad, Ediciones Club del Libro Peruano, 1938)y también Dioses y hombres de Huarochirí (Lima: Universidad Antonio Ruiz, 2007).
[5] Alfredo Torero fue, por ejemplo, el traductor del poema Qollana Vietnam Llaqtaman / Ofrenda al pueblo excelso de Vietnam. Lima: Federación de Estudiantes de la Universidad Agraria, 1969.
[6]Fredy Roncalla acaba de iniciar el diálogo con Ugo Carrillo mediante un texto sugerente que empieza en quechua y termina en español (“Yanku-unupa yuyaynin: Ugo Facundo Carrillo Caveropa qellqasmanta”).
[7] Carrillo Cavero, Ugo Facundo. Baladas de un perro sin pelos en la lengua. Lima: Ediciones Sol y Niebla, 2009.
[8] Carrillo Cavero, Ugo Facundo. Yaku-unupa yuyaynin (en prensa).
[9]“El texto poético quechua moderno: una escritura de mitos y rituales andinos”, apartado que le dedica un estudio al tema, forma parte de uno de los capítulos de mi libro mencionado anteriormente (Noriega 1995: 151-165).
PRESENTACIÓN DE LIBRO: ROSTROS DE MEMORIA DE PEDRO ESCRIBANO
El Centro Cultural de la Universidad Continental invita al público en general a la presentación del libro Rostros de memoria, del poeta y periodista Pedro Escribano. Este libro, éxito de ventas de la reciente feria del libro Ricardo Palma, reúne pasajes inéditos de la vida de nuestros más importantes escritores. El texto será presentado por Sandro Bossio y Jair Pérez Brañez. La cita es este viernes 11 de diciembre a las 7:00 pm. en la Sede Central, Calle Real 125 Huancayo. El ingreso es libre.
Rostros de Memoria: “Rostros de Memoria, Visiones y versiones sobre escritores peruanos”, del poeta y periodista Pedro Escribano en la que recoge de manera ágil, sabrosa y entretenida escenas, anécdotas y circunstancias vividas por algunos de nuestros más ilustres escritores. El autor no pretende elaborar biografías, ni mucho menos un inventario de hechos cronológicos de los escritores, sino simplemente reunir pasajes poco conocidos de sus vidas. De esta manera, se puede encontrar detalles escondidos de Ricardo Palma, José Gálvez, Abraham Valdelomar, César Vallejo, Ciro Alegría, José María Arguedas, entre otros grandes de la literatura peruana. Asimismo, figuran autores contemporáneos como Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro, Alfredo Bryce, Washington Delgado, Blanca Varela, Oswaldo Reynoso, Antonio Cisneros, sólo por mencionar algunos. El libro cuenta con divertidas caricaturas de los escritores realizadas por César Aguilar “Chillico”. Pedro Escribano estudió Literatura en la Universidad Mayor de San Marcos. En 1982 ganó el Premio Poeta Joven de San Marcos. Ese mismo año, el editor Juan Mejía Baca publicó hasta ahora su único poemario Manuscrito del Viento. Actualmente, se desempeña como Editor de la Sección Cultural del diario La República.
VIERNES 11, SEDE CENTRAL, CALLE REAL 125, 7:00 P.M. INGRESO LIBRE SE RUEGA SU DIFUSIÓN